En el contexto del Mes de la Niñez, la actividad de teatro japonés llegó al área médico quirúrgica pediátrica para convertir la hospitalización en un espacio de creación y alegría.
Tractores en el campo, delfines que confunden meteoritos con naves alienígenas, animales que escapan de un parque de autos después de un choque. Esas son las historias que nacieron esta semana en el Área Médico Quirúrgica Pediátrica del Hospital Dr. Gustavo Fricke, de la mano del Kamishibai: una antigua técnica japonesa de narración visual que convirtió las habitaciones del recinto en un pequeño teatro lleno de color e imaginación.
La actividad fue organizada por Dalila Vásquez, Educadora de Párvulos del Programa Chile Crece Contigo, en el marco del Mes de la Niñez. Contó con la participación de dos voluntariados: Viágico, especializado en juegos terapéuticos para el desarrollo integral de niños y niñas, y Psicocreatividad, liderado por Francisca del Río, psicóloga infantojuvenil que mantiene una presencia regular en el hospital.
“Los niños hicieron una historia colectiva y después cada uno construyó su pequeño teatrito con láminas”, explicó Vásquez. “La idea es estimular la imaginación y la creatividad de ellos”, añadió, destacando la colaboración entre ambos voluntariados como el motor que hizo posible llevar el taller a los pacientes hospitalizados.

La propuesta resultó inmediata: los niños y niñas participaron acompañados de sus padres y cuidadores, construyeron sus relatos con sus propias manos y luego los compartieron con sus compañeros de sala. Una secuencia sencilla que, en el contexto de la hospitalización, adquiere un peso distinto.
“La actividad de hoy día fue super entretenida para ellos. Igual están encerrados en la pieza todo el día y están aburridos. Que les realicen estas cosas los saca un poquito de lo que están pasando”, contó Yanina Olivares, quien acompaña a su hijo Benjamín Martínez. “Los niños engancharon, están todos ahí metidos en la actividad”, agregó.
Para Juan Navarrete, padre de Emilin, quien lleva tres días hospitalizada tras una apendicitis que derivó en peritonitis, la iniciativa representó mucho más que un momento de entretención. “Es un momento de alegría, de satisfacción para ellos el poder lograr cosas con sus manitos”, reflexionó. “Estamos muy agradecidos de las chicas que nos han acogido en el lugar.”

Yubiza Espinoza, quien lleva 13 días junto a su hijo Arturo Gatica mientras aguardan el alta médica, coincidió con esa apreciación. “Es entretenido para los niños, al menos los distrae un poquito”, señaló, mientras Arturo pintaba con dedicación uno de los tractores que protagonizaría su historia.
Y las historias, efectivamente, surgieron. Emilin imaginó un parque donde un choque accidental liberó a todos los animales de su lugar. Pascual, por su parte, llevó su relato al fondo del océano: un delfín que creyó ver un meteorito, una ballena que escuchó un ruido misterioso, y un alienígena que, tras el aterrizaje forzoso de su nave, encontró la felicidad en una isla desierta.

TEATRO KAMISHIBAI
El Kamishibai —cuyo nombre en japonés significa literalmente “teatro de papel”— es una forma de narración que combina imágenes ilustradas con la voz del narrador, y que tiene sus raíces en el Japón del siglo XII. Su uso en contextos de hospitalización pediátrica responde a un principio ampliamente documentado en humanización de la salud: que el juego y la expresión creativa cumplen una función terapéutica real durante los procesos de enfermedad y recuperación.
El Hospital Dr. Gustavo Fricke reafirma así su compromiso con una atención integral que va más allá del diagnóstico y el tratamiento, y que reconoce en cada niño y niña hospitalizada a una persona con necesidades emocionales, lúdicas y creativas que también merecen ser atendidas.

