Las subdirecciones de Operaciones y Logística de ambos recintos de salud llevan adelante un proceso de colaboración técnica orientado a compartir conocimientos, revisar procesos y fortalecer la gestión del parque tecnológico de ambas instituciones. La iniciativa apunta, en el largo plazo, a la realización de jornadas y seminarios de alcance zonal.

 

El Hospital Dr. Gustavo Fricke y el Hospital Naval de Viña del Mar se encuentran ejecutando un proceso de cooperación técnica entre sus unidades de ingeniería clínica y biomédica respectivamente, con el propósito de intercambiar experiencias, revisar procedimientos y conocer de cerca el equipamiento y las tecnologías que posee cada institución.

La iniciativa nació a partir del vínculo laboral y personal entre la Subdirectora de Operaciones del Hospital Fricke, Paola Núñez Cárdenas, y el Subdirector Logístico del Hospital Naval, Francisco Javier Miño Ugarte, quienes decidieron traducir esa relación en una instancia formal de colaboración interinstitucional.

En este contexto, la primera semana de agosto de este año, la unidad de Ingenieria Clínica del Hospital Fricke visitó las instalaciones del Hospital Naval, para luego programar lo propio en sus dependencias. La jornada incluyó la presentación del organigrama y los principales procesos de la Unidad de Ingeniería Clínica del HGF, seguida de un recorrido por las áreas con mayor concentración de activos tecnológicos, como lo son las unidades de apoyo clínico, los servicios de imagenología, laboratorio clínico y pabellones de hemodinamia.

“Son dos unidades que, si bien hacen la misma función, la hacen de manera distinta. Hay procedimientos que son semejantes, pero se ejecutan de forma diferente. Las dos visiones se pueden conjugar y formular algo mejor para el hospital y para el de ellos también”, explicó Gonzalo Valdivia, Jefe de la Unidad de Ingeniería Clínica del HGF.

Valdivia también destacó el valor de esta retroalimentación entre equipos que, aunque comparten una misión común, velan por el funcionamiento del equipamiento médico dedicado a la atención del paciente y han desarrollado metodologías propias a lo largo del tiempo. Esta alianza tiene por objetivo precisamente identificar esas diferencias y extraer lo mejor de cada enfoque.

La Subdirectora de Operaciones del Hospital Fricke, Paola Núñez, detalló los alcances concretos de la medida: revisión comparada del equipamiento, análisis conjunto de normativas vigentes, procesos de acreditación e indicadores de cumplimiento, así como el intercambio de información sobre proveedores, cotizaciones y comportamiento del mercado de tecnología médica.

Además, se contempla la discusión abierta sobre fallas de equipos y estrategias para enfrentar emergencias técnicas, en un ambiente de confianza y camaradería profesional. “La idea es ir comparando equipamiento con equipamiento, cómo se hacen las aproximaciones a las leyes en cada caso, las fallas; ir recabando experiencias, compartirlas, ver los datos de los proveedores y cómo está el mercado en la actualidad en el área de equipamiento”, comentó Paola Núñez.

Desde el Hospital Naval, el Subdirector Francisco Miño, destacó la reciprocidad del intercambio y subrayó que, pese a que ambas instituciones operan bajo marcos regulatorios similares por tratarse de entidades del sector público, cada una ha desarrollado métodos propios que enriquecen la perspectiva del otro.

“Somos parte de los hospitales más grandes de la región. Quisimos invitarlos, compartir experiencias, aprender de lo que ellos hacen, y también venir nosotros a visitar el hospital. Siempre desde la humildad y desde el punto de vista del aprendizaje es bueno poder compartir experiencias”, declaró Miño.

A mediano y largo plazo, ambos recintos de salud proyectan ampliar el alcance de esta colaboración. Entre las iniciativas en desarrollo figura la organización de jornadas y seminarios de ingeniería clínica y mantenimiento hospitalario de alcance zonal, que podrían convocar a profesionales de otras redes asistenciales y contar con el respaldo académico de universidades de la región de Valparaíso. En este sentido, Paola Núñez, destacó la oportunidad que representa la cercanía con casas de estudio como la Universidad de Valparaíso y la Universidad Técnica Federico Santa María para potenciar este tipo de instancias.

La iniciativa cobra especial relevancia en el contexto del desarrollo de la carrera de ingeniería biomédica en Chile. Aunque la carrera fue inaugurada en el año 2000 en la Universidad de Valparaíso —seguida luego por la Universidad de Concepción y, en años más recientes, por la Universidad de Santiago—, las escuelas que la imparten siguen siendo escasas, lo que hace del intercambio entre profesionales activos una vía clave de especialización y actualización técnica.