La Dra. María Soledad Lopetegui, encargada de la Unidad de Medicinas Complementarias del Hospital Dr. Gustavo Fricke, invita a replantear la manera en que entendemos el autocuidado. Para ella, no se trata de dietas ni de rutinas de ejercicio: se trata, ante todo, de tomar conciencia.
En el marco del Día Internacional del Autocuidado, el Hospital Dr. Gustavo Fricke conversó con la Dra. María Soledad Lopetegui, médico a cargo de la Unidad de Medicina Complementaria del establecimiento. Su reflexión fue clara y directa: el autocuidado real no comienza en el gimnasio ni en el plato de comida, sino en una pregunta que pocas personas se atreven a hacerse: ¿quién soy yo?
Vivir sin vivir: el problema de la inconsciencia cotidiana
Según la especialista, la mayoría de las personas transita por su propia vida en piloto automático. Se levantan, ejecutan tareas, se acuestan y repiten el ciclo sin detenerse a reflexionar sobre su propósito o bienestar. Esta falta de atención, dice la Dra. Lopetegui, es el primer obstáculo para cualquier forma genuina de autocuidado. “Vivimos, ejecutamos, hacemos, nos levantamos en la mañana, hacemos mil cosas, nos acostamos en la noche y no hay una toma de conciencia ni para dónde vamos, ni cuál es nuestro propósito de vida. Estamos enfocados en el día a día, en el hacer, más que en el ser. Cuando uno se enfoca en el ser, parte la pregunta: ¿Quién soy yo?”, explica la Dra. María Soledad Lopetegui.
Esta mirada, con tintes filosóficos, tiene implicancias muy concretas. La médica sostiene que hacerse esas preguntas básicas —¿estoy llevando la vida que quiero? ¿estoy haciendo lo que me gustaría hacer?— es el punto de partida de todo lo demás. Sin esa base, las recomendaciones de salud caen en saco roto. Una alimentación sana, por ejemplo, es consecuencia de esta forma de planteamiento y no viceversa.
Comer bien no es hacer dieta: es escuchar al cuerpo
Uno de los temas que la Dra. Lopetegui aborda con más claridad es la alimentación. Lejos de proponer restricciones o regímenes, su perspectiva invita a cambiar el marco mental: no se trata de lo que uno no puede comer, sino de entender por qué ciertos alimentos hacen daño y tomar decisiones desde ese conocimiento. “No es restringirse de la comida, es plantearse la pregunta: ¿No será mejor comer bien y darle a tu cuerpo la comida que le hace bien? Bajo esa forma de pensar uno no estaría perdiendo algo, estaría ganando. Prefiero en vez de una bebida, tomar agua. Pienso en mi beneficio”, declaró la Dra. María Soledad Lopetegui.
La especialista menciona la evidencia científica que vincula los alimentos ultraprocesados, los lácteos en exceso, las harinas refinadas y el azúcar con procesos inflamatorios que están en la base de enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes y el Alzheimer. Sin embargo, más que listar alimentos prohibidos, su llamado es a conectarse con la pregunta: ¿cómo me hace sentir lo que como?
La mirada que transforma: conectarse con el otro
La Dra. Lopetegui comparte un recuerdo que la marcó profundamente en su trayectoria médica: el día en que se dio cuenta de que no recordaba la cara de un niño al que había atendido. Ese instante de lucidez transformó su manera de ejercer la medicina. “¿Puedes recordar la cara de ese niño? No, no sé quién era. ¿Por qué? Porque me preocupé de la parte de la consulta, de llenar los papeles, de escribir en el computador. No lo vi. Y eso a mí me impactó mucho. Entonces, cada paciente que yo veo es ese, no existe otro”, contó la Dra Lopetegui.
Al final, el mensaje de la Dra. Lopetegui es una invitación a la incomodidad productiva: hacerse preguntas esenciales que tienen el poder de cambiar la vida de adentro hacia afuera. No se trata de hacer más. Se trata de ser más consciente de lo que ya se hace.
